14 de septiembre de 2026
Tras el drástico reclamo de la administración municipal por los índices de criminalidad, el Gobierno provincial dispuso el relevo masivo de las autoridades policiales en el distrito. Esta medida evidencia que la seguridad de los bonaerenses queda relegada ante las disputas de poder, ya que la designación de funcionarios sin conocimiento de las problemáticas locales configura una respuesta directa al planteo del Ejecutivo municipal
La interna del oficialismo en la provincia de Buenos Aires sumó un capítulo de altísima tensión en la Primera Sección Electoral. Tras el categórico comunicado emitido por la Municipalidad de José C. Paz exigiendo respuestas inmediatas en materia de seguridad, la reacción del gobernador Axel Kicillof se tradujo en el descabezamiento masivo de la cúpula de la Policía Bonaerense que operaba en el distrito, relevando de sus funciones a las autoridades de las comisarías locales, del Comando de Patrullas y de la Estación de Policía Departamental.
El detonante en las calles fue el trágico asesinato de David Elías Ojeda Vázquez, un joven de 23 años ultimado a balazos en un asalto. El crimen generó un profundo dolor e indignación social en la comunidad. Sin embargo, en el plano político, el suceso aceleró la profundización de la fractura dentro del propio oficialismo. La estructura conducida por el intendente Mario Ishii responsabilizó de manera directa al Poder Ejecutivo provincial por la ola de violencia.
A través de un comunicado oficial firmado por las autoridades municipales e impulsado por referentes del sector, la comuna exigió públicamente que la Provincia asuma la total responsabilidad por la seguridad en el distrito. La maniobra buscó tanto responder a la demanda vecinal como marcar una distancia explícita con la gestión bonaerense. Asimismo, desde el municipio aclararon que la administración local no mantiene una relación de mando directo con la cúpula policial, sino que su única línea de acción se basa en un trabajo mancomunado con todas las fuerzas de seguridad con el objetivo exclusivo de beneficiar a los vecinos.
Lejos de buscar una negociación consensuada, la administración provincial respondió con una remoción generalizada de los mandos operativos. Al desplazar a la cúpula e imponer caras nuevas que desconocen por completo las problemáticas y el mapa delictivo local, queda de manifiesto que las prioridades se centran en un contraataque político frente a las quejas del gobierno municipal, desatendiendo la protección de los vecinos.
Esta disputa expone las tensiones profundas que atraviesa el peronismo en el territorio bonaerense, donde las divergencias entre la administración provincial y los caudillos territoriales erosionan la gobernabilidad. Con una cúpula policial totalmente renovada y el conflicto abierto, el distrito se convirtió en el escenario de una puja en la que las necesidades de seguridad de la ciudadanía continúan postergadas en el marco de la interna oficialista.
https://t.co/razBJof1UC
— Municipalidad de José C. Paz (@MuniJoseCPaz) September 9, 2026
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