1 de junio de 2026
La incertidumbre creciente con las presidenciales del año que viene motivaron a varios mandatarios provinciales a despegar su turno del nacional, tal como ya pasó en 2023. La rosca que definirá la suerte de los aliados, los opositores y los garantes de gobernabilidad.
Con la mayoría de sus economías destruidas, los gobernadores de todo pelaje analizan despegar el futuro de su propia fuerza política de la incierta disputa presidencial del año próximo y desdoblar la elección provincial para intentar conservar el dominio de su territorio, despegados de la suerte de Javier Milei en su anhelo releccionista. En medio del derrumbe de la imagen del presidente y su gobierno, aparece en el horizonte la posibilidad de la "provincialización" del cronograma electoral de 2027 guiado por diversos y hasta opuestos intereses sobre el futuro rumbo del país.
A pesar que aun falta mucho, no son pocos los mandatarios provinciales --o en sus entornos-- que admiten por lo bajo contactos múltiples para analizar los costos y beneficios de desdoblar sus elecciones locales de la presidencial. Incluso se discute hasta la alternativa de fijar fechas comunes para la elección en sus respectivas provincias entre gobernadores ideológicamente afines, con el objetivo de mantener su poder territorial y tratar de incidir en la posterior elección nacional.
Resta también saber como se definirán los cambios en las reglas de juego que impulsa la Casa Rosada. Especialmente si el Gobierno consigue o no los votos para reforma electoral que busca eliminar las Paso para intentar obstruir el armado de un conglomerado opositor, pero que genera resistencia aun entre sus aliados en el Congreso. O como se terminará de definir la estrategia oficialista: si prevalecerá la idea de acordar con los gobernadores afines en sus territorios o se los disputará con candidatos propios.
Entre los mas avanzados con la idea del desdoblamiento son los gobernadores de Provincias Unidas que acompañaron la política mileísta. La experiencia electoral que conformaron los mandatarios de Córdoba, Santa Fe, Chubut, Santa Cruz, Jujuy y Corrientes como alternativa nacional al oficialismo y el peronismo en las legislativas de 2025 fue un fracaso en sus provincias, donde todos perdieron (con la excepción de Corrientes) ante LLA y en varias de sus propias fuerzas provinciales quedaron relegadas al tercer puesto.
El radical santafesino Maximiliano Pullaro debe despegar la elección provincial de la nacional por manda constitucional, y todo indica que sostendrá las PASO locales para no desmembrar la alianza que busca mantener el poder en su provincia. En Córdoba ya se habla de abril o mayo, como fechas posibles del desdoblamiento, donde Martín Lalaryora quiere prolongar la hegemonía el peronismo cordobesista en una de las provincias donde el oficialismo nacional cosecha mas votos.
El mismo camino del desdoblamiento podrían seguir el macrista chubutense Ignacio Torres, el santacruceño Claudio Vidal y el radical jujeño Carlos Sadir que no quieren jugar el futuro de sus coaliciones locales en la elección nacional. El correntino Juan Pablo Valdés cuenta con dos años mas de gracia para volver a definir la gobernación, pero también adelantaría su elección local para buscar fortalecer su frente interno ante los libertarios a los que les ganó ajustadamente el año pasado la elección en su provincia.
Otros aliados del Gobierno nacional enfrentan dilemas similares. Los peronistas díscolos Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) --alineados incondicionalmente con Milei-- no quieren confrontar con el oficialismo en sus provincias pero eso no parece depender de ellos.
Esperan alguna señal de la Casa Rosada para que no haya una disputa áspera con los libertarios que haga peligrar el dominio político de sus respectivos territorios. "Nosotros siempre cumplimos", dicen desde sus entornos a la espera de una respuesta desde Balcarce 50. Aunque tienen a mano la posibilidad del desdoblamiento para no jugar la suerte propia en la elección presidencial si el acuerdo se dilata o no llega. El peronista salteño Gustavo Sáenz, otro incondicional al mileísmo, juega en esta misma liga pero el futuro de su alianza para sostener el poder en la provincia aparece mas comprometido y desdoblar parece la alternativa.
Hasta la fecha en la que los porteños irán a las urnas para elegir al alcalde de la Ciudad está atada al acuerdo que arriben o no el PRO y LLA. El jefe de Gobierno Jorge Macri, espera una definición que en gran parte estará en manos de su primo y ex presidente Mauricio Macri para buscar retener lo que fue el bastión electoral de su fuerza política y que ahora sus socios libertarios (a los que ayudó a llegar y sostener en el poder) amenazan con arrebatar.
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